Cerca de 30 alumnos de sexto de Primaria participaron en una jornada dedicada a sus sueños, sus valores y la construcción de su futuro.
Desde la Fundación Espadafor celebramos el pasado 23 de septiembre una nueva jornada de Impulso Propósito 360, esta vez junto a cerca de 30 alumnos y alumnas de sexto de Primaria del Colegio Diocesano Cerrillo de Maracena, perteneciente a la Fundación San Juan de Ávila.
Por razones logísticas y para adaptar la actividad a la edad de los participantes, desarrollamos la jornada en el salón de actos del propio colegio. El resultado no pudo ser mejor: una mañana llena de participación, reflexión, ilusión y momentos que difícilmente olvidaremos.
Desde el comienzo, pudimos comprobar cómo los niños demostraron un comportamiento extraordinario. Escucharon, preguntaron, compartieron sus ideas y se implicaron con una naturalidad y una sinceridad que hicieron que la jornada avanzara con una energía muy especial.
Durante la actividad, los jóvenes tuvieron la oportunidad de pensar en su futuro, expresar sus sueños y hablar sobre la persona que les gustaría llegar a ser. En este espacio surgieron conceptos tan importantes como la ilusión, la confianza, el compromiso, el esfuerzo, el espíritu de lucha y la conciencia moral. Asimismo, reflexionaron sobre la importancia de ser cada día mejores personas, ayudar a quienes lo necesitan y comprender que pedir ayuda cuando algo nos supera no es una debilidad, sino una muestra de valentía y madurez.
Uno de los bloques que despertó mayor interés fue el dedicado a la educación financiera. De una manera sencilla y adaptada a su edad, los alumnos aprendieron nociones básicas sobre cómo se consigue el dinero, cómo se gasta, cómo se ahorra y cómo se puede invertir. Pero, por encima de los números, comprendieron una enseñanza todavía más valiosa: cualquier proyecto personal o profesional debe construirse sobre la confianza, la responsabilidad y la honestidad.

La jornada estuvo conducida por Roberto Casares, responsable y coach de Impulso Propósito 360, quien compartió experiencias personales y utilizó el deporte como herramienta para transmitir valores. A través del tenis de mesa, disciplina sobre la que ha construido una importante historia de esfuerzo y éxitos, mostró a los niños que los resultados llegan con constancia, entrenamiento, humildad y capacidad para levantarse después de cada dificultad. Como recuerdo de la experiencia, Roberto regaló y firmó pelotas de tenis de mesa para los participantes, poniendo un broche especialmente cercano y emotivo a la mañana.
Estas palabras nos llenan de orgullo y refuerzan nuestra convicción de que Impulso Propósito 360 está llegando de verdad a sus protagonistas: los niños y jóvenes a quienes queremos ayudar a descubrir sus capacidades y construir su futuro con confianza y valores.
Desde la Fundación Espadafor queremos agradecer especialmente la implicación y el cariño de David, profesor del grupo; de María José, directora del colegio; de María Angustias, orientadora y psicóloga del centro, y de Antonio Fuentes, antiguo director, que también quiso estar presente y acompañarnos durante la jornada. Por parte de nuestra fundación participamos Pepe Espadafor, presidente; Ramón Hispán, secretario, y Roberto Casares, conductor y coach del programa.
Esta segunda jornada ha sido posible gracias al compromiso de Hausmann, mecenas de esta edición de Impulso Propósito 360, cuyo apoyo permite transformar los acuerdos en actuaciones reales y acercar esta experiencia educativa a nuevos alumnos. Asimismo, agradecemos la colaboración de Coca-Cola, Norwik y del Consejo Escolar de Andalucía, entidades que siguen sumando ilusión y apoyo a este proyecto.
La jornada celebrada en el Colegio Diocesano Cerrillo de Maracena supone un nuevo éxito y, sobre todo, la consolidación de Impulso Propósito 360 como un programa capaz de conectar con los más jóvenes, escuchar sus inquietudes y ofrecerles herramientas para avanzar por la vida con propósito. Nos quedamos con sus sonrisas, sus preguntas y sus sueños. Pero también con una certeza: cuando se ofrece a los niños un espacio para expresarse, reflexionar y sentirse escuchados, siempre tienen algo extraordinario que enseñarnos.
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